Este es el blog del taller de Recopilación de la Historia de Beniaján, una experiencia desarrollada entre los años 2010 y 2015 en la Escuela Popular de Beniaján. Participó en ella un nutrido grupo de personas del pueblo que, día a día, dieron constancia de su tiempo y de su memoria para que su voz no se pierda. En 2016 publicaron el libro "Beniaján y sus gentes. Un paseo por la memoria", recogiendo parte de su investigación. Este trabajo ha tenido continuidad y se ha consolidado en el Centro Cultural de Beniaján a través de "Conoce tu localidad", taller que sigue activo hasta hoy, recopilando aspectos sobre el patrimonio y la historia de Beniaján.

jueves, 6 de junio de 2013

Tras los pasos del Rey Lobo


Como cierre de curso y animados por nuestro compañero Juan Antonio González, los miembros del Taller hemos realizado hoy una actividad fuera de Beniaján, trasladándonos a uno de los enclaves geográficos más importantes en el marco de la historia que compartimos todos los territorios del antiguo Reino de Murcia: el complejo palatino medieval de Monteagudo.

Guiados e ilustrados a cada paso por Alejandro (de Ecoambiental), el grupo ha ido recorriendo un paraje emblemático que desvela como pocos el esplendor que alcanzó la Murcia musulmana en el siglo XII bajo el reinado de Ibn Mardanis, el "Rey Lobo". De aquella época datan los tres castillos que coronan el complejo: la Alcazaba, siendo el más conocido por su inconfundible silueta, que tenía un carácter eminentemente defensivo; el Palacio de Mardanis (o Castillejo), que era la residencia privada del monarca; y Larache, castillo que albergaba las dependencias destinadas a invitados y a grandes celebraciones.

Subiendo al Castillejo

Desde sus desmochadas torres y muros de tapial, dominando todo el ámbito que circundaba la cercana Medina Mursiya, todavía se distinguen trazas de las antiguas y enormes albercas que surtían de agua a las tierras de cultivo inmediatas a las fortificaciones.

Antigua alberca. Al fondo, la alcazaba y el palacio del Rey Lobo

Castillos, balsas y canales de riego, formarían así un paradisíaco conjunto agrícola-palaciego cuya singularidad sigue latente a pesar de un deterioro que siempre se achaca al paso de los siglos, pero que también es producto de la falta de sensibilidad que muchas generaciones han tenido hacia nuestro patrimonio histórico-artístico-paisajístico y de la escasa inversión que las administraciones han destinado a su protección y mantenimiento. Nos cuentan que hay proyectos para poner en valor la zona, pero ninguno acaba de materializarse. Por suerte, el itinerario seguido de castillo en castillo, de alberca en alberca, se realiza a través de caminos de huerta todavía milagrosamente deliciosos en algunos tramos.

Castillo de Larache

También en la distancia, recostado en la sierra, hemos divisado el Beni-aáy-yan de tiempos del Rey Lobo (nuestro Beniaján), aquel poblado árabe cuyos excelentes yesos se utilizarían sin duda en la construcción de los castillos que estábamos pisando... Se podría decir que toda Murcia, más allá de las montañas y de lo que la vista alcanza, se controlaba desde aquí. Y es que Monteagudo fue el centro de poder de aquel reino grande, fértil y culto que asombraría al mundo en el siglo XII.

Beniaján desde Monteagudo

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