Este es el blog del taller de Recopilación de la Historia de Beniaján. Este taller se hace los miércoles por la tarde en la Escuela Popular de Beniaján, de 18:30 a 20:00. Es una iniciativa de la Escuela Popular y en la actualidad participan con regularidad 12 personas del pueblo que, día a día, dan constancia de su tiempo y de su memoria para que su voz no se pierda.

viernes, 16 de marzo de 2012

Cantando con Tomás

Hemos tenido la inmensa suerte en el Taller de contar durante un par de sesiones con la presencia y participación del conocido documentalista Tomás García Martínez. De su mano abordamos, por ejemplo, muchas de las noticias más antiguas relacionadas con Beniaján extraídas de la hemeroteca del Archivo Municipal, habiendo pasado ya a engrosar todas ellas nuestro fondo documental.

Pero si por algo destaca Tomás, es por sus amplísimos conocimientos de todo lo que a música, canto y bailes tradicionales de la Región se refiere, pues no en vano se trata de uno de los mejores estudiosos y mayores entusiastas del folklore murciano, siendo además músico integrante de la Cuadrilla de Patiño y del grupo Taray. Su asistencia vino a propiciar que compartiésemos en grupo todas las coplillas, canciones, juegos infantiles o incluso oraciones y refranes que pudiéramos recordar, poniendo a su vez en valor la importancia de todo ese patrimonio inmaterial de nuestra cultura, transmitido generalmente de padres a hijos.

Así por ejemplo, Antonio Pelegrín explicó el significado de tres refranes o dichos genuinamente beniajaneros:

“Eres más viejo que las paredes del Huerto de San Blas” - utilizada para dar a entender que algo es muy antiguo, tanto o más que la histórica tapia que cercaba esta conocida finca de El Secano.

“Estás más loco que la yegua del López”para significar que alguien está mal de la cabeza, como también parecía estarlo el citado animal, muy dado a cocear, propiedad de un conocido comerciante de la Calle del Álamo.

“Eres más cansado que el tío de la tinta” – comparando a quien se alude con el vendedor ambulante de tinta que antiguamente recorría nuestro pueblo, quien acostumbraba a pregonar su mercancía con un incesante soniquete.

Tampoco faltó el canto del tradicional “aguilando”, guiado por Antoñita Hernández y coreado por todos, haciendo gala de la improvisación de la letra que en él se acostumbra. Hubo quien rememoró viejos bailes de patio de colegio. Y Puri Martínez recitó varias oraciones transmitidas por su madre, casi todas ellas ligadas a la petición de algún remedio, protección ante las tormentas, etc. Animados por Tomás, que supo accionar los resortes de nuestra memoria, fueron aflorando uno tras otro los recuerdos. Y el simple hecho de volver a escuchar todo aquello y disfrutar al hacerlo, no hizo más que reflejar su vigencia como algo que nos divierte, nos emociona o simplemente nos identifica.


Rondalla y grupo de baile de Beniaján, años 50

Para terminar y como muestra de que hasta en una sencilla copla pueden quedar latentes pinceladas de nuestra historia, Pedro Arce recordó una que escuchaba de niño y que, según vino a relatar, había sido compuesta por Luís “el Palomo”, personaje muy conocido en el pueblo a mediados del siglo pasado. Su letra, no exenta de cierta guasa, satiriza acerca de unas obras llevadas a cabo en la torre parroquial de San Juan Bautista en los años 60. Aquella reforma tuvo que ser costeada con donativos de los feligreses y, precisamente sobre la recaudación de fondos y el destino de los mismos trata la canción, que acabó popularizándose entre los vecinos:

El campanario del pueblo lo han reformado este año,
han puesto campanas nuevas y un reloj que da el horario.
Don Antonio bien predica, dentro de la sacristía
que hacen falta los dineros para la albañilería.
Don Eduardo el doctor, médico de cirugía,
ha dado veinte mil duros, según dijo el otro día.
Cuando suena la de abajo y tocan al Rosario,
van todas las beatas derechas al confesionario.
El chalet de Los Narejos bien lo puede decorar,
con la excusa de la torre ¡bien que se va a alpargatar!
Aquí se acaba la historia de la obra del campanario,
los pobres dan el dinero, los ricos dan el horario.

Son muchísimas las piezas del cancionero popular que hemos escuchado desde la infancia, en nuestra casa, en las fiestas, en los juegos de la calle… y con poco que nos parásemos a pensar sobre ellas, o preguntásemos a nuestras familias o amigos, seríamos capaces de recordarlas casi ‘de carrerilla’. Nuestros mayores conocen las más antiguas, las que a su vez aprendieron de sus abuelos y, si no las comparten ahora con las nuevas generaciones, desaparecerán con ellos para siempre. Tomás nos hizo ver que todo ese patrimonio, inmenso pero del que cada vez va quedando menos por estar escrito sólo en la memoria de las personas, necesita protección y permanecer en nosotros como un aglutinante de la cultura y la historia que compartimos. Desde el Taller y como un objetivo más del trabajo a desarrollar, queremos recuperarlo, darle su valor y ser continuadores de esa transmisión, para que dentro de muchos, muchos años, en Beniaján se sigan escuchando las letras, cuentos y melodías que un día acompañaron a nuestros antepasados.

Toda reunión o fiesta se acompañaba de música popular

Así que, si recordáis alguna canción o letra relacionada con nuestras costumbres y fiestas, o cualquier copla, refrán o cuento que se haya escuchado en vuestra casa, o en el colegio, o en el vecindario; historias de aquellas que narraban los ancianos en mitad de un corro de chiquillos y todavía guardáis en la memoria como parte de vuestra infancia, queremos conocerla…

¡VENID AL TALLER A COMPARTIRLA!